Importante

A partir de ahora, la nueva dirección para contactar con

Itinerantes,
Psicología, cultura y migración

es:



http://psicologiaymigracion.blogspot.com/

Este blog en extincion queda funcionando solo como botella al mar.


Y por qué?


Porque...



No hubo forma de configurar la plantilla del blog para que pudiera ser leído por todos los que usan otro navegador distinto de Internet Explorer.
Teniendo en cuenta que cada vez son más las personas que usan otros exploradores, Mozilla Firefox, por ejemplo,
valió la pena tomarnos todo el trabajo de reconfigurar el blog.

Pronto tendremos que hacer bastante de ese trabajo de nuevo cuando quede en funciones mi pagina web... pero mientras tanto, con el cuaderno más o menos pasado en limpio, podremos empezar a actualizar. Tengo muchas cosas en carpeta para publicar asi que... iran llegando en los proximos dias y horas!!

Si quieren asegurar la suscripcion a las novedades... envien un mail a
titeresyteatroespontaneo@gmail.com

Nos "vemos"...

Estas arenas cálidas

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Amigos especiales de la casa

lunes, 26 de noviembre de 2007

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

En un grupo salio el tema de esa época en la que los hijos crecen y se van del nido.
A esta etapa de la vida suele identificársela como ese momento crítico del "nido vacío".
A pesar de que la palabra "vacío" formara parte de esta frase común que yo ya había escuchado y de la cual había hablado muchas veces, igualmente quedaron resonando en mí las palabras de una integrante que dijo: " debe ser difícil la etapa en que los hijos se van. Pero así es la vida y debe tener su lado positivo, lo importante es no llenar ese vacío con…"

Cada vez queda más claro para los que trabajamos con el cambio y la transformación humana y relacional que una manera de saber qué hacer con nuestras emociones es antes que nada identificarlas y diferenciarlas.
Parte de una crianza nutricia para un niño o niña es enseñarles que es muy diferente estar triste que nervioso, cansado que triste, angustiado que enojado… excitado que contento...
Diferenciar la sensación de "mariposas en la boca del estómago" puede ser básico si de lo que se trata es de darse cuenta que una está enamorada… que de si es presa del vértigo porque “vamos demasiado rápido". Ante cada una de esas dos situaciones la posición a tomar no será la misma.

Saber diferenciar las emociones es importante ya que la emoción es la base para saber cuál es la acción a tomar. Si uno puede detectar y diferenciar la emoción que está experimentando, entonces podrá pasar a ese segundo momento que es decirse: "bueno, siento esto… y me siento así porque… entonces me haría bien tomar este camino".

Mientras mis pensamientos recorrían estos senderos por los que ya había transitado, volví a preguntarme sobre esta cuestión del vacío. Menudo problema tenemos, en particular, nosotras las mujeres en esto de vincularnos con nuestros hijos. Las que los hemos gestado dentro de la panza "nos vaciamos" de ellos tras el parto. Y este cambio de nuestro cuerpo nos lleva –como sucede siempre con los cambios del cuerpo- a experimentar determinadas emociones.

Hay otras maneras en las que gestamos a nuestros hijos, y aquí coincidimos con las mamás adoptivas: los gestamos en ese “lugar” donde las mujeres seguimos siendo, en este reparto de roles que nos ha tocado por el género, ese espacio nutricio que se llena con nueva vida a la que hay que cuidar, alimentar, sostener, anticipar, significar, escuchar, hablar, nombrar… Sí. Todo eso. Y cuando apenas logramos acostumbrarnos a hacer más o menos bien todas esas funciones… también debemos agregar otras indispensables como: facilitar, dejar hacer, dejar crecer, dejar espacio, dejar arriesgar, dejar atreverse, dejar aprender, dejar equivocar. Y podría resumir diciendo que justamente se trata de esto: de "dejar".
El poder "dejar" ¿implica acaso que en ese lugar que los hijos dejan cuando se van se registrará, tras su partida, irremediablemente un vacío?
Quiero también dejar espacio para pensar que muchas mujeres aparentemente muy ocupadas con muchas cosas interesantes, profesiones estimulantes inclusive, podrían así y todo sentirse –al menos momentáneamente- vacías. Tal vez pueda ser ésta alguna condición que esté en consonancia con esta imagen de "parir" un hijo al mundo, vaciarse de su presencia física y reacomodarse por dentro.
Pero dado que son –somos- cada vez más las mujeres que hemos llevado adelante la crianza de nuestros hijos multiplicándonos a la vez entre profesiones, hobbys y proyectos apasionantes, tal vez nos demos cuenta que ya no es tanto en supuestos vacíos que debamos pensar. Quizás lo que se nos haga verdaderamente difícil, nuevo y sin recetas, es cómo registrar estos nuevos espacios que se nos crean y cómo podremos acostumbrarnos a esa nueva libertad… Cómo soltarse el corsé de los horarios y las obligaciones inmediatas… Cómo respirar profundo y sentir mucho aire, adentro y alrededor, mucha energía que se puede volcar, sin presión y sin tanta duda, y sin culpa, claro, en otras pasiones, sean éstas tanto del disfrute como de los nuevos intereses.

¿Vacío o espacio? Falta de algo… ¿o la llave para lo nuevo?
Establecer la diferencia puede ser básico para saber de qué lado de la balanza se inclina más nuestra emoción. Porque si es un vacío… bueno, los ruidos estomacales no habría por qué salir corriendo a llenarlos. No, si uno puede esperar el tiempo suficiente para saber si es hambre o ganas de comer… o indigestión. A distinta sensación, otra acción.
Y si es espacio y libertad… Por las dudas, también hay que saber que a veces la libertad duele. O si no duele, al menos, al principio desconcierta.

¿Vacío o libertad? Todo un aprendizaje, entonces. Aún para las mujeres de nuestro tiempo.
¿Vacío o libertad? Aprendamos a establecer la diferencia para decirle "no" a las compulsiones y aceptar el derecho a transitar ese nuevo camino de opciones.

martes, 13 de noviembre de 2007

Muestra sobre los judíos argentinos

Nota aparecida hoy en el Diario Clarin.
Me encantaría estar en esa muestra, pero -aún itinerando- Londres me está quedando lejos.

http://www.clarin.com/diario/2007/11/14/sociedad/s-03801.htm

LA ORGANIZAN LA AMIA Y LA EMBAJADA DE NUESTRO PAIS EN GRAN BRETAÑA

Abrió en Londres una conmovedora muestra sobre los judíos argentinos
Cuenta una historia de integración, del tango en idish y de los desaparecidos.

Por: Nora Vera

Fuente: LONDRES. ENVIADA ESPECIAL
Impacta ingresar a la luminosa galería de la University College London y ver colgada una camiseta de la Selección argentina de fútbol con el nombre, no de Messi, sino de Alejandra Pizarnik. La imagen en cierta forma da cuenta del espíritu de la muestra Vida Judía en la Argentina, que se exhibe desde ayer en esta prestigiosa universidad londinense, histórica por ser la primera laica de Gran Bretaña. Organizada por la Embajada argentina en Londres y la AMIA, la exhibición es un recorrido por el peculiar desarrollo de la comunidad judía en Argentina (la séptima en el mundo en orden de importancia; la principal en el mundo de habla hispana), desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Son 30 paneles en los que, a través de fotos antiguas y modernas, se desarrolla la contribución de este grupo inmigratorio a la sociedad argentina.Así, los visitantes se enteran, por ejemplo, de que los judíos fundaron en Argentina la primera cooperativa de Sudamérica (en 1900, en la colonia Novibuco), que en 1889 llegó un barco al puerto de Buenos Aires con 820 judíos que escapaban del zarismo ruso y se convirtieron en los primeros gauchos judíos; que hubo un "Gardel judío" que cantaba tango en idish o que, Moisés Ville, la primera colonia judía en Argentina, fue fundada con aportes de un filántropo asentado en Inglaterra, el barón Hirsch.La inserción laboral, la contribución a la educación, la participación en la vida obrera, la desaparición de 1.900 judíos en la última dictadura militar, la impronta de los judíos argentinos en los ámbitos del cine, la televisión y el humor, desde Max Glücksman (pionero de la cinematografía argentina) hasta el músico Alejandro Lerner, pasando por Tato Bores. Nada ni nadie faltan en esta muestra de 145 años de vida judía en Argentina. "Contar la historia judía desde sus inicios hasta la reconstrucción de la AMIA significa que el terror no nos pudo vencer", dijo a Clarín Luis Grynwald, presidente de AMIA. Alejandro Grossman, subsecretario de Culto de la Cancillería, manifestó que "esta exhibición pretende mostrar al mundo la positiva experiencia de convivencia en la Argentina de las comunidades, sin perder ninguna su singularidad". El embajador argentino en Londres, Federico Mirré, señaló que "de alguna forma esta exposición despeja la no poco frecuente sospecha de que los argentinos en algún momento no simpatizamos con los judíos. Se ve, por ejemplo, que hubo judíos en los gabinetes de los gobiernos, aun con Perón".Anita Weinstein, socióloga y directora del Centro de Documentación e Información sobre Judaísmo Argentino de AMIA, y Elio Kapszuk, director del espacio de Arte de AMIA, son los curadores de la muestra. Para crearla tomaron en cuenta quiénes la iban a recibir. "Era un desafío mostrar la convivencia y la diversidad argentinas en un ámbito universitario en Londres", cuenta Kapszuk. Resolvieron el tema agregando al recorrido histórico-cultural de los paneles dos instalaciones con dos componentes significativos para argentinos y británicos: el terror y el fútbol.El primer sentimiento cala hondo en la instalación Lágrimas Compartidas, en la que en 65 bolsas plásticas que contienen agua aparecen los nombres de las víctimas de los atentados de Buenos Aires y Londres: los 85 muertos en la AMIA el 18 de julio del 94 y los 52 muertos por las 3 bombas en el transporte público de Londres el 7 de julio de 2005. En esta creación del grupo artístico Escombros hay también bolsas sin nombres, para que los visitantes "escriban su dolor", dice el curador.La instalación futbolera consiste en 15 camisetas albicelestes en las que se leen los nombres de "los judíos que transpiraron la camiseta argentina", revela Kapszuk. El periodista Jacobo Timerman, el Premio Nobel de Medicina César Milstein, la madre de Plaza de Mayo René Epelbaum, y la conductora y directora Blackie son algunos de los integrantes de esta selección.Esta exhibición es la primera de varias actividades culturales en torno a la vida judía que se harán en Londres hasta el próximo 26. La idea es que los londineses se percaten de que, a 11 mil kilómetros de distancia, en el lejano Sur, la comunidad judía es tan grande como la britanica y que forma parte de la identidad argentina.

Vida judía en la Argentina

El programa sigue hasta el 26/11.

OTRAS ACTIVIDADES: Exposición "Los Gauchos Judíos", en la sinagoga Bevis Marks, permitirá oír la música sefaradí y un variado repertorio de tango en idish.






viernes, 19 de octubre de 2007

¿Extrañás?

Hace un tiempo me llegó un mail contándome que en Youtube podía encontrar muchas versiones caseras de una publicidad argentina con una pegadiza canción llamada “El ritmo del verano”. (Les ahorro el placer, por eso no les pongo el link).
Una de las versiones caseras había sido filmada en una quinta con pileta. De repente, sentí “algo”. Hacía unos meses que estaba en Canadá así que seguía muy atenta a mis emociones. Algo en la imagen de la quinta, seguro, pero, ¿qué era? Sí, unos árboles, unos ¿álamos? ¿Eucaliptos? No sé, pero el ambiente de ese video me hizo recordar a la quinta de unos amigos nuestros de Chascomús. Vimos construir esa casa desde sus cimientos, es más, fuimos con ellos a elegir el terreno… Y pasamos muchos veranos y fines de semana y fines de año allí.
¿Son los árboles? No… no es un entorno geográficamente más lindo que éste, para nada. Es en todo caso la relación con estos amigos la que extrañamos. Esta historia compartida. Esto bien conocido.
Y de repente se hizo la luz dentro de mí: No extraño esos árboles, no. Estoy empezando a amar estos árboles de aquí. Lo que siento es la extraña sensación de percibir un entorno diferente: La escena cambió. Los colores son distintos. Los olores, los perfumes, los sonidos son distintos. Es algo diferente, es algo extraño.

Ahora me acostumbré. Este ambiente ya no me es extraño en muchos sentidos. (aunque en otros, seguramente lo será por siempre). Pero me sirvió muchísimo ampliar mi vocabulario. Los afectos necesitan palabras para expresarse. O al menos, nombrar dentro de nuestro mismo pensamiento, nos ayuda a dar sentidos. La multiplicidad de sentidos nos ayuda a procesar nuestras emociones. Y finalmente nos enriquece. Nos hace ganar en profundidad.

Cuando te pase, empezá a jugar con esas palabras y preguntate: ¿Estoy extrañando? ¿Me extrañan? ¿Me siento extrañada? ¿Estoy viviendo algo extraño? ¿Soy una extraña?

Las respuestas irán cambiando con el tiempo. Escribilas. Te sorprenderán.

lunes, 15 de octubre de 2007

Solución para los que están lejos?????

Nota del diario Clarín, del día de la fecha:

http://www.clarin.com/diario/2007/10/15/um/m-01519799.htm



"La solución para los que están lejos: una camiseta que abraza



La empresa CuteCircuit, especializada en la confección de ropa inteligente, creó la Hug Shirt. La prenda posibilita recibir a través de una conexión bluetooth abrazos de personas que se encuentran a varios kilómetros de distancia. Además, permite sentir la presión de quien lo brinda, el calor de su piel y hasta su ritmo cardíaco.

Que la tecnología acorta las distancias prácticamente nadie lo discute. Millones de personas esparcidas en todo el mundo se comunican instantáneamente con sólo hacer un click en un teléfono o una PC. No obstante, hasta ahora, nadie había podido suplir el contacto físico entre dos seres distantes. Eso fue hasta que la empresa estadounidense CuteCircuit especializada en la confección de ropa inteligente, creó una innovadora camiseta que abraza.Colocándose la Hug Shirt una persona puede recibir cálidos abrazos de alguien que puede estar, incluso, en otro país. Esto es posible porque la prenda cuenta con unos sensores que no sólo hacen sentir la presión del abrazo que es enviado, sino el calor de la piel y el ritmo cardíaco del que lo da.¿Cómo funciona? La camiseta tiene unos dispositivos que son activados a través de la conexión bluetooth del teléfono celular. Su dueño, debe haber previamente instalado el software HugMe, que será el que comunicará a la camiseta que el agasajado está recibiendo un abrazo. Para eso, quien lo envía también debe tener un móvil con ese software.Las abraza-camisetas usan baterías recargables y vienen en distintos diseños y colores. Como recomendación, sus creadores aseguran que necesitamos ser abrazados al menos 70 veces al día. ¿No será mucho?"





No todos pueden, pero para los que sí, a mí me parecen más sanos 70 abrazos que 70 cigarrillos diarios... Ahora bien, como no todos pueden acceder todavía a la camiseta inteligente...
qué tal ejercer otras tácticas para sentirse cerca y recibir y dar afecto, más allá o más acá de los kilómetros? Qué recursos tendremos para estar "en contacto"?

domingo, 14 de octubre de 2007

El miedo al cambio




Hay un stress que se produce por la exigencia de adaptarnos a lo nuevo, a lo diferente, a lo desconocido.
Solo por esas características de nuevo, diferente y desconocido uno podría pensar que se “gatillan” otras emociones subsecuentes como:

a) el temor

(en sus 4 variedades de : miedo, miedito, miedote y hasta pánico!),

b) la confusión

(con sus variantes de simple desconcierto hasta semi despersonalización:
“ya no encuentro lo que me rodeaba. Mi entorno cambio, como debo portarme?”

c) la desorganización hasta los extremos de percibir un grito interior de:
“Ay!! Que hago yo acáaaaaaaaa?????????”

Y en su versión “Escape”:
Me olvido instantáneamente de todo lo que me trajo hasta aquí y salgo corriendo.

Esta ultima versión obliga a realizar una operación psíquica posterior: cuando ya uno esta fuera de la situación angustiante, tendrá que explicarse de alguna manera la situación de huida anterior. Algunas personas podrán explicárselo adecuadamente, y eso producirá un crecimiento que les será verdaderamente aprovechable en situaciones futuras de stress. O bien, no podrán explicárselo y su psiquis les ayudara a inventarse una excusa que justifique la huida, una excusa seguramente errónea y poco aprovechable a efectos del aprendizaje y la ganancia de nuevos recursos, pero al menos útil en cuanto a dar algún significado a una experiencia de confusión que fue muy desorganizadora.

Esto puede aplicarse para cualquier situación de stress frente a lo nuevo o desconocido, no solamente en situación de inmigración.

Sin embargo, en cuanto a la situación de emigración, es bueno venir preparados y preparadas, en el sentido de haber pensado mucho y procesado todo lo posible las emociones, conversando, hablando con otros del tema, compartiendo los miedos con las personas con quienes uno va a compartir la experiencia (familia, pareja, novia o novio, etc.) y si fuera posible, asistiendo a algunas sesiones de trabajo psicoterapéutico para pensar y anticipar esas emociones.

Aún así, es bueno hacerse a la idea de que el stress será un cuco que se va a colar por los rincones, que va a aparecerte cuando menos te lo esperes. Y que va a ser mejor que te prepares a recibirlo, a alojarlo por unos momentos para poder preguntarle sobre tus temores más profundos…

lunes, 1 de octubre de 2007

Ya no sos mi Margarita... Ahora te llaman "Margot".

Hablando con Alejandra, otra itinerante, salió el tema de cómo cambian las relaciones con la gente (amigos, familia, conocidos)
Sí, sucede a veces que cuando tu vida cambia, cuando avanzás un escalón, cuando dejás atrás una relación poco saludable, cuando lográs ganarle a una adicción, cuando conseguiste un buen trabajo… cuando te recibís… cuando dejas tu país para emprender la aventura de ser inmigrante… ciertas personas de tu entorno se alejan. O, si no se alejan, lo que es peor, es que a veces te son hostiles, te atacan. Así, por debajo, como quien no quiere la cosa. Casi imperceptiblemente, pero lo suficiente como para que sientas que algo en la relación ha cambiado. Que ya no te tratan de la misma manera. Y muchas veces lo dudás, hasta te cuesta expresarlo, pero sentís que te agreden, te critican… quizá sientas el aguijonazo de alguna pequeña bromita irónica que no te arriesgás a calificar de agresiva pero que está ahí… recordándote que algo está pasando, que no sabés qué ni cómo… Pero que la cosa, es con vos.
Definitivamente, es con vos. Y no sabés qué hiciste para merecerlo. No podés explicarte tampoco lo que está pasando con el otro, justamente con “X” con quien la relación siempre estuvo bien y…

Es muy probable que no sea idea tuya. La primera vez, pasa. La segunda… pero muchas veces las sensaciones se suman y te convencés: algo cambió. Pero qué y por qué?

Para tranquilizarnos, para creer que manejamos nuestro entorno, que no estamos tan absolutamente a merced de los vaivenes de las circunstancias, los seres humanos necesitamos crearnos una representación del mundo que nos rodea. Nos creamos ideas, visiones que nos explican, que nos ayudan a pensar quienes somos nosotros y quienes “los otros”. Cuál es nuestro mundo y cómo es el ajeno. Andamos por la vida chequeando lo que los otros hacen para saber si nuestro rumbo es el correcto. Si mejoramos en nuestro “mirarnos al espejo”, necesitaremos menos de ese “chequeo” permanente, por arriba del hombro, a ver qué está haciendo el otro. Pero en algún rinconcito de nuestro ser, algo de eso hay.
Necesitamos, también, jugar las escenas de nuestras vidas en un teatro conocido. Queremos saber el guión y cuáles son los roles de los otros actores. Y si en el reparto de roles, a mí me tocó el del exitoso (por decir algo), es necesario que en mi escena… haya algún otro que sea el perdedor, así en el chequeo de los roles, sabré cual es la crucecita del piso que me marca dónde debo colocarme para que empiece la función.
Si de pronto, el perdedor cambia de juego, si de repente su discurso es otro… esto puede confundirme. Ya no sabré cómo tratarlo. No sabré cómo tratarme. No sabré quién soy.

A todos nos cuesta cambiar, pero para algunos… los cambios los hacen sentir verdaderamente en peligro.
Hay personas cuyo interior está en algún sentido un poquito débil. No pueden aceptar con alegría los cambios en los demás. Si a ellos mismos les cuesta demasiado cambiar, recibirán tus vientos de cambio con mucha incomodidad. Si algo en tu vida y tu imagen les hace preguntarse sobre sí mismos y en la comparación su propia estima les dicta que “salen perdiendo”… podrán atacarte o alejarse.
A veces, es mejor esto último.
Hasta la próxima!
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viernes, 28 de septiembre de 2007

Pero vo só loco?

En el diario Clarín de hoy, el costadito de las weblogs atrajo mi atención. “Asomé la nariz” y me encontré con dos notas que se me habían “escapado” antes:
http://weblogs.clarin.com/ensayo-y-error/archives/2007/09/manicomios_otras_posiciones.html#more

http://www.clarin.com/diario/2007/09/12/sociedad/s-03015.htm

Las notas giraban en torno a dos cuestiones: una, la “desmanicomialización”, esto es, que los pacientes puedan llevar un tratamiento psiquiátrico y psicológico ambulatorio, fuera de la institución de salud mental u hospital psiquiátrico. El otro viejo tema: si la enfermedad mental es una cuestión física, con la cual la limitamos a lo biológico y ahí, una pastillita y ya está. O bien, nos responsabilizamos de otras cuestiones del entorno, o sea las condiciones familiares, sociales e institucionales.

Estas dos cuestiones llevan discutiéndose muchos años y hay muchas razones que confluyen para que, en Argentina, por lo menos, se siga dando tantas vueltas en círculos.

Yo, personalmente, pienso que la locura no puede considerarse al margen del sistema social e institucional perverso que la sostiene.
Recuerdo la prehistoria de mi entrenamiento clínico como psicóloga, los más de diez años que me pasé trabajando en el Hospital Borda (1990 a 2000):
Una mañana en la que me debatía en cómo podría pagar el jardín de mis hijos con mis ingresos paupérrimos (mientras sumaba horas y horas de trabajo gratuito en el hospital) fui a atender a un paciente que me acababan de asignar. Todos los que tienen algo de psicopático en su personalidad, juegan a la vez con una siniestra e inmensa capacidad de captación de las emociones de su interlocutor. Mi nuevo paciente, apoyó las palmas sobre el escritorio, se inclinó hacia delante y mirándome fijo a los ojos me largó: “Ustedes, los psicólogos que vienen acá, están todos EN-FER-MOS!! Tienen que estar realmente locos para venir acá y trabajar gratis!”

Otra mañana esperaba que la máquina del café, cuya decoración ostentaba la foto de un plato de mediaslunas, me devolviera las monedas que decía que me devolvería. Con el café recién sacado en una mano, apretaba el botón y volvía a buscar en el contenedor para el vuelto, sin acertar a hacerme de las monedas que me correspondían. Un paciente que deambulaba por la planta baja parecía estarme mirando hacía un rato hasta que –con su voz a mitad de camino entre carcajada y graznido tabáquico me espetó: “Qué espera, doctora?? No le va a dar mediaslunas, ja, ja!!!”
¿Será así, como decía el chiste? Será que ellos están ahí por “locos” no por boludos?.
Cabrá preguntarse entonces como se distribuyen esos dos roles en nuestra sociedad para que las cosas estén como están…